Fideos orientales con seitán

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Este plato está muy bien para cuando no quieres entretenerte demasiado cocinando o no tienes ganas de “mancharte”, pero tampoco quieres comer cualquier bocata con lo primero que pilles. Aquí se demuestra que puedes hacerte una comida interesante en apenas cinco minutos. Pincha en la foto para verla más grande.

Además es una comida interesante, sorprendente para quien no la conozca, de origen asiático, que puedes hacer para cuando tengas invitados y quedar de lujo! Y por qué no, sorprendente para tí mismo si tienes ganas de probar algo nuevo. Vamos allá.

QUÉ TE HACE FALTA:

  • Fideos de arroz. Se encuentran fácilmente en tiendas asiáticas, grandes superficies, etc. Se reconocen fácilmente porque son fideos blancos muy largos y finos.
  • Seitán. Si hay un alimento vegetal que se parece a la carne, es el seitán. Es originario de China y básicamente es gluten de trigo, es decir proteína pura. Se puede comprar en cualquier herboristería o herbolario, que dicen por estas tierras (madrileñas, no chinas).
  • Aceite de oliva
  • Salsa de soja, también conocida como tamari.
  • Pimentón dulce, o bien curry en polvo.

CÓMO SE HACE:

  • La mayoría de los paquetes de fideos de arroz tienen cuatro raciones. Saca una -o las que te hagan falta- del paquete y ponla en una cazuela grande con agua a fuego fuerte. Puedes poner los fideos desde el primer momento; no hace falta que llegue a hervir, ni tampoco poner aceite ni sal.
  • Mientras se hacen los fideos -apenas el tiempo de ponerte música y escuchar una canción- corta medio paquete de seitán en dados y ponlos en una sartén pequeña con algo de aceite, más bien poquito. Mi consejo es que pongas antes el aceite a calentar fuerte para que ya esté bien caliente cuando pongas el seitán y se tueste un poquito en apenas un momento.
  • Remueve los fideos para comprobar que ya se han quedado blanduchos. Escúrrelos -se hace con un escurridor, esa cosa que es como un colador pero más grande; si es que hay que explicarlo todo…- y échalos en la sartén donde ya se estaba haciendo el seitán. Si estás cocinando para una sola persona es suficiente con esa misma sarten pequeña.
  • Añade la salsa de soja, lo suficiente para que la mayoría de los fideos pasen de ser blancos a coger un tono marrón claro. El tamari ya tiene sabor salado, por eso este plato no necesita apenas sal ni otros condimentos apenas.
  • Sigue a fuego fuerte mientras remueves bien todo, para que no se quede el seitán al fondo y todo se quede “manchado” de tamari.
  • Baja el fuego y vierte por encima un poco de pimentón dulce, apenas un poquito para dar un poco de color y hacer que no quede demasiado resto de aceite, secando un poco la comida. Remuévelo para repartir el pimentón… ¡y al plato! Si no tienes pimentón, puedes hacer lo mismo con curry, pero… ya no es igual.


Puede hacerse igual pero echando a la sartén junto al seitán cosas como palitos pequeños de zanahoria, algunas rodajitas de pimiento verde y otras hortalizas o algas pequeñas. Es un plato que recomiendo comer con palillos en vez de cubiertos occidentales. ¡Comerse estos fideos enrollándolos en un tenedor pierde muuuuucha gracia, te lo digo yo! Además, comiendo con palillos se come más despacio, algo que tu sistema digestivo te agradecerá.

¡Ya me diréis si os gusta!

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Papas a lo pobre

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Como buen malagueño, qué mejor que estrenar el blog con una receta de lo más fácil: Las tradicionales y andalucísimas papas a lo pobre. Se hace en poco tiempo y seguro que tienes los ingredientes en la cocina ahora mismo. (Si no es así… ¡¿cuánto hace que no haces la compra?!)

QUÉ TE HACE FALTA:

  • 3 o 4 patatas. (Tamaño según la cantidad que necesites)
  • Aceite de oliva.
  • Pimiento verde.
  • Sal.
  • Ajo (opcional).
  • Perejil picado (opcional).

CÓMO SE HACE:

  • Lava y pela las patatas. Alguna vez tenía que ser la primera…
  • Pon en una sartén mediana – grande bastante aceite a calentar, pero no tanto como si fueses a hacer patatas fritas. Fuego lento – medio.
  • Corta las patatas en rodajas más o menos finas, de 3 o 4 mm. más o menos. No pasa nada si salen algunas más gruesas o más finas. Coge un pimiento verde no demasiado grande y corta algo más de la mitad en rodajas finas, o bien en trozos cuadrados del tamaño que tú quieras.
  • Las patatas desprenden un poco de almidón (el líquido blanquecino que sueltan al cortarlas). Hay quien prefiere escurrirlas en agua o saltarse este paso. Como quieras, aunque es recomendable.
  • El aceite ya debería estar caliente. Sigue con el fuego lento – medio. Echa las patatas de manera uniforme, añade sal y ponle una tapa a la sartén.
  • Vete un par de minutos a mirar el Messenger a ver quién te habla y recomiéndales este blog.
  • Vuelve a la cocina para añadir el pimiento en rodajas y el ajo que ya deberías haber cortado en trocitos chiquititos. Acuérdate de removerlo todo bien cada 2 o 3 minutos -o menos, estate al loro- y no olvides dejar la tapa puesta. La idea es que las patatas queden blandas y no lo conseguirás si no la pones…
  • Cuando ya estén todas las rodajas blandas y alguna haya cogido un poco de color (o se haya quemado un poco, vale, aceptamos barco), apaga el fuego.

¡Se acabó! Llévalo al plato con una espumadera para no llevarte demasiado aceite. Si quieres, puedes poner por encima un poco de perejil picado, del que venden en tarritos como las especias, por ejemplo. ¿Mi truco personal? Una vez en el plato… un poco de salsa de soja 😉

¡Que aproveche!