¡Buenas! Hoy os traigo una receta también muy simple, creo que la más fácil de las que he puesto hasta ahora. Es uno de esos platos que si no te gusta demasiado lo verde puede dar reparo probar, pero igual te pasa como a mí y resulta que te encanta! Es muy ligero, muy sano, no se tarda nada en hacer y puede comerse tanto solo como combinándolo con arroz, por ejemplo… ¿Qué, lo pruebas?

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QUÉ TE HACE FALTA:

  • Brócoli. Sí, esa cosa que es como una coliflor pero no huele tan mal, es verde y cuando rompes un tallo parece como arbolitos, sí, eeeeso… (¡Y deja de jugar, NO son arbolitos! XD)
  • Aceite de oliva.
  • Ajo.
  • Sal.
  • Orégano (opcional).

CÓMO SE HACE:

  • El brócoli puedes comprarlo congelado en bolsas o bien natural, pero tienes que cocerlo igualmente hasta que esté un poquito blando. ¡No te olvides de lavarlo si lo compras natural! A mí personalmente me gusta más o menos en su punto: Que se mastique fácilmente (mejor, para digerir bien) pero que no se quede blando. Un truquillo para comprobarlo: Remueve los trozos cuando lleve unos minutos cociéndose y si ves que las puntitas verdes se están desprendiendo, seguramente ya está.
  • Cuando esté terminando de cocerse el brócoli -al loro porque son unos pocos minutos- ve calentando aceite en una sartén pequeña mientras pelas ajos en trocitos muy pequeñitos. y los echas en el aceite caliente hasta que estén dorados según te gusten más o menos quemaditos.
  • Escurre el brócoli y directo al plato. Entonces le echas por encima todo el aceite con el ajo, añade la sal, y así ya estará completo pero puedes echarle un poco de orégano.

Para mi gusto, caliento muuuucho ajo porque me encanta, y confiésalo: A tí también te gusta mojar pan en el aceitito caliente que sobra, ¿eh? Sírvete tú mism@ 😉

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