Porque digo yo… (ahora viene la típica pausa de “a ver cómo me explico para que la gente no flipe de lo zumbao de la cabeza que puede llegar a estar uno”.)

¿Cuál fue el primer bostezo? Pero no el primer bostezo de cuando abres la nevera por la mañana temprano, ni el primer bostezo de cuando te pusieron en brazos de tu madre después de nacer. Me refiero al PRIMER bostezo que existió jamás.

¡Que parece una chorrada, pero vete tú a saber si pensando en el origen de los bostezos acaba uno alcanzando un nivel de comprensión bestial de la ley del karma! Porque todos sabemos que los bostezos son contagiosos. Si no te lo crees, busca “yawn” (bostezo en inglés) en Imágenes de Google y a ver cuánto tardas en aguantarte uno. Se supone es un comportamiento natural del organismo para ayudar a llevar más oxígeno al fondo de los pulmones, pero sea como sea, resulta que son insoportablemente contagiosos.

Así que bostezas viendo una foto de un orangután en un zoológico de… digamos Australia. Bosteza probablemente porque ha visto ahí fuera un visitante -humano- que bosteza, porque vió a alguien bostezar allá al fondo de la tienda de souvenirs cuando compraba la entrada, que a su vez bostezaba porque vió bostezando a un ejecutivo que salía bostezando en la tele de casualidad mientras un reportero hacía una crónica en directo desde Wall Street. El ejecutivo posiblemente bostezaba por haber visto bostezando a otra persona camino a la bolsa de Nueva York según bajaba del puesto de perritos calientes que hay más arriba, cerca de la Iglesia de la Trinidad cruzando con Broadway, cuando miraba cómo pasaba un taxi con alguien dentro que bostezaba porque había visto bostezar a alguien en la tele -porque en los taxis de Nueva York hay tele, flipa-, que bostezaba porque bla bla bla…

¿Os dáis cuenta? Y no solo bostezan los humanos: Bostezan los perros, los gatos, las tortugas, los hipopótamos, los orangutanes de los zoológicos en Australia… y a veces sí, los alveolos de los pulmones están ahí “¡eeeeh, más oxígeno, tío!” (los alveolos o los alvéolos, estoy con la duda) pero la gran mayoría de las veces se bosteza porque vemos a alguien bostezando. ¿Sabéis la de veces que he bostezado escribiendo esto, solamente de pensarlo? Así que todo esto puede parecer la gran payasada universal, y no sé qué tanto por ciento de probabilidades hay de que esa consecución de bostezos pudiera haberse dado así realmente, que oye, por poder… Si lo piensas, al mismo tiempo es algo absurdo pero cierto, ¿no? Como eso de que técnicamente hablando estamos respirando una y otra vez el mismo aire que respiraron los dinosaurios. Curioso, pero real.

Y un día pensando en eso se me ocurrió preguntarme cuál fue el primer bostezo. Y más aún: ¿Hubo un primero? Porque no necesariamente tuvo que haber uno, ya se sabe los budistas de qué manera nos podemos liar a darle vueltas a las cosas. Ya digo, igual uno empieza por pensar en cuál fue el primer bostezo y acaba teniendo unas realizaciones espirituales de la leche, ¿no?

Quién sabe…

Anuncios