Me acaba de llamar un viejo amigo de Marbella. Quiere ir a algún concierto de Michael Jackson en Londres (a buenas horas se pone a buscar entradas, el pobre) y se preguntaba si yo podía conseguirlas, por aquello de haber llevado un club de fans hace un montón de años, algo que ya pertenece al pasado así que no le he podido ayudar más que dándole la dirección de Ticketmaster.
Lo interesante del tema es que me ha llamado cuando hace un buen montón de años que no tenía ningún contacto con él, ni pensé que pudiera saber mi número. Me parece que han pasado siglos desde que me iba con él y su padre al puesto de ropa que tenían en el barato de mi pueblo. Todavía sobrevive una camiseta que le compré; la ropa ya no es la que era… Y sin embargo, resulta que hacía unos días que este chico se me venía al recuerdo, así por las buenas sin razón aparente.

El otro día me pasó algo parecido con otra persona, y durante según qué épocas de mi vida me he vuelto a reencontrar con bastante gente que ya tenía por ahí perdida y de pronto aparece algo, un pensamiento, un nosequé… ¿verdad? Yo creo que a casi todo el mundo le debe de haber pasado por lo menos alguna vez: De pronto te acuerdas de alguien y al poco tiempo te lo encuentras o recibes noticias.

Al parecer está relacionado con el karma, la ley de causa y efecto, acción y reacción, etc. Por lo visto es habitual que se creen conexiones especiales entre personas con las que se tiene algún vínculo fuerte, incluso de una vida para otra. Yo no creo en la reencarnación, sino en el renacimiento (la primera dice que tú mismo como persona te mueres y apareces en otro cuerpo nuevo; el segundo consiste en que mueres y según el estado mental que se tenga en ese momento y las consecuencias de tu karma personal que todavía no hayan madurado, la mente vuelve a “tomar forma” en un nuevo cuerpo), y según el sistema de renacimientos, a lo largo de nuestras distintas existencias, vamos creando vínculos especialmente fuertes con las personas más cercanas a nosotros. Así, es posible que tu querido perro fuese tu padre en tu vida anterior, que tu novio haya sido una amiga íntima, que algún pariente sea cualquier otro ser que para tí haya tenido significado en algún otro momento, etc. De hecho, según se estudia habitualmente en el budismo tibetano para desarrollar amor y compasión, todos los seres sintientes de toda la existencia hemos renacido suficientes veces como para que hayamos sido la madre de todos los demás -y todos los demás hayan sido a su vez nuestra madre-.

Y aunque no lo recordemos, con esas personas especiales se crea una conexión: Imagina que le salvas la vida a un pajarito, que sin tu ayuda hubiese muerto; Quién sabe si dentro de x vidas, tienes una enfermedad grave y te recuperas gracias a un médico… que era aquel pajarito. Curioso, ¿no?

Nos cuesta creer que pueda pasar algo así porque no lo recordamos en lo más mínimo. ¿Pero acaso no olvidamos por completo a personas con las que pasado un tiempo volvemos a contactar? Nunca sabes cuándo puede sonar el teléfono…

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