Esa insoportable tentación

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Email recién enviado a LaSexta.com:

“Hola, qué tal.

Me encantan vuestros informativos, y como empezáis antes que los demás, son los que casi siempre veo.

Pero llevo muchos años en esto, y por más serios que sean algunos informativos y mejor pretendan hacer su trabajo, siempre fallan en lo mismo: Michael Jackson. Hace ya un puñado de décadas que soy seguidor de este artista -con la cabeza sobre los hombros; no soy ningún fanático ni ningún radical como tal vez lo pude ser hace ya mucho- y parece que las redacciones piensan que por necesidad hay que decir algo malo, algo truculento, algo sospechoso, algo patético, algo ridículo, algo escandaloso, sobre Michael Jackson.

El de las últimas 24 horas ha sido un asunto que los fans hemos seguido con mucho interés y hemos debatido y rebatido. Resumiendo, antes de dar comienzo a sus 50 conciertos todo el equipo necesita el recinto para los últimos ensayos generales, comprobar que todo funciona correctamente, etc. Desgraciadamente -y apenas importa quién sea el responsable, si es que lo hay- el director del proyecto no fue informado de esto. Con el O2 Arena de Londres ya comprometido con otros artistas, no quedó más remedio que postponer algunos de los primeros conciertos para poder disponer de esos días decisivos.

Pero no, no puede ser: Los medios no pueden resistir la insoportable tentación de decir aunque sea un mínimo detalle que no corresponda con la realidad: Que hay problemas técnicos. ¿Qué problemas técnicos, que yo no los he visto?

Muchas gracias sin acritud por darle publicidad a este gran artista, y “muchas gracias” con ironía por continuar con la tradición. Ya en serio y de buen rollo, me cuesta creer que a un buen grupo de profesionales como seguro tenéis en vuestra redacción -y en muchas de las demás redacciones del mundo seguro que también- cueste horrores contrastar la información cuando se trata de Michael Jackson.

Gracias por vuestra atención”

Y por la vuestra.

¿Aceptamos diseño como futuro profesional?

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Pues sí… llevo un tiempo pensando que debería volver a dedicarme al diseño gráfico, como el tiempo en que me estuve dedicando a ello como freelance, con más pena que gloria yo creo. Quién me iba a decir que los dos o tres primeros meses que quería pasar en Madrid poniendo cafés para después dedicarme a lo que realmente me gustaba se convertirían en tres años poniendo cafés acabando por dejar a un lado mi vocación.

El otro día leía en una revista especializada que los diseñadores no deben venirse abajo con esto de la crisis económica; más bien es una gran oportunidad para demostrar hasta dónde puede llegar el talento de un diseñador, no solo en un aspecto creativo sino a la hora de comunicar, de vender, sean productos o lo que sea. ¿Por qué no vender una oportunidad? ¿Es el diseño -y todo lo que conlleva, que no es poco- una de esas cosas que mientras lo demás se viene abajo, sale a flote más y mejor -y más necesario- que nunca? Porque no hay nada más dificil que vender cuando la gente no quiere comprar, y un diseñador no solo sirve para quitarle las arrugas a las fotos viejas de tu madre, sino para cambiarte la vida con tan solo mirar un cartel, si hace falta…

Así que mira, puede que sea cuestión de tiempo, pero creo que sí, que merece la pena ponerse las pilas, desempolvar la Wacom… o puede que conseguir una mejor, coleccionar flyers, suscribirse a la AyD, echar un vistazo a esas maravillas que en mis tiempos todavía hacía una tal Macromedia, tal vez hacer algún curso de refresco… y practicar, equivocarme fijo, aprender, mejorar…

Y no sé si mi currículum tendrá mucho o poco de interés, pero puedo asegurar que tendrá mucho de querer hacerlo bien. MUY bien. Por querer…

Homenaje

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Te echo de menos. Mucho. Te hecho de menos. No llegué a tiempo para verte; andaba en otros asuntos. Quién sabe si de haberlo sabido hubiese estado ahí para defenderte, para arroparte, para besarte, para decirle orgulloso al mundo entero que por fín habías llegado…

Te quiero. Siempre te he querido. ¿Dónde estás? ¿Te van las cosas bien? Nada más lejos que pretender interrumpirte, nada de atarte a un mundo al que ya no perteneces. Es solo que a veces pretendo que seas quien nunca fuiste, y nunca podrás ser.

Cuando tuve pesadillas siendo niño, habrías sido tú… Cuando me daba miedo el monstruo del armario, habrías sido tú quien lo hubieras dejado todo por venir a consolarme. Casi te veo en recuerdos inventados, defendiéndome de la angustia de ser humillado en el cole. Tú habrías estado ahí. Me habría dormido entre tus brazos. Te habría contado secretos…

Te hecho de menos. Mucho. Muchísimo. Te echo de menos tanto que no puedo más que quererte y desearte todo lo mejor, todo lo más bonito, todos los cariños, todas las cosas preciosas que que tú jamás me diste. Todas las cosas que nadie te dió en tu visita fugaz. No tuvimos tiempo…

No puedo culparte, ni quiero, ni tendría ningún sentido. Tú no te querías ir… pero alguien te esperaba. Otra gente, en otro sitio, en otro mundo, no lo sé… Demasiadas preguntas sin respuesta. Demasiado amor para preguntar. Demasiado miedo a hacer daño. Demasiado para olvidar.