Raro, raro verano, sí que sí. Desde el último post he pasado de vivir en un piso compartido en una gran ciudad a vivir con mi pareja en otro sitio, con todo lo que eso conlleva, otras cosas que hacer, otros autobuses que coger, más suelo que fregar y otras cosas en que pensar. Y en un mundo en el que Michael Jackson no existe… también con todo lo que eso conlleva (porque chavales, antes de ahora ha habido como cuatro décadas en las que, generación que le ha pillado, generación que no ha concebido el mundo sin Michael Jackson moonwalkeando, ya sea sobre un escenario o por alguna tienda de juguetes, jarrones o lo que fuera).

Acabo de terminar un cartel resultón para una concentración motera en Cádiz y el cliente ha quedado muy contento. La verdad es que me ha dado ánimos para reponerme de tanto “raro verano” y acabar la estación poniéndome las pilas otra vez.

Y si algo pone las pilas, aaaaaaaaay que dolor de córneas, es ver por ahí según qué desastres. Me encantó el otro día cuando conocí por medio de Ateneu Popular una web sobre desastres con Photoshop, que por lo menos te ríes más que con la programación de TV veraniega, y me encontré con este anuncio. Gloria bendita, oiga:


¿Para qué te vas a comprar unas Aviator cuando pueden regalártelas al comprar un set de cosméticos? Y qué narices, ¡¿para qué gastarte dinero en un set de cosméticos si te las puedes photoshopear a lo cutre encima de cualquier foto?! (risas)

Estas cosas hacen despertar el espantoso Risto que jamás imaginé que podría tener dentro…

Un saludo a todos. Feliz verano y feliz todo. (Me siento como el típico presentador de informativos cuando dice “Comenzamos” y empiezan los titulares).

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