Según la visión budista, el hecho de que muchos de nosotros tengamos una conexión tan fuerte con Michael Jackson -y con otras personas, nuestra pareja, nuestra madre…- depende directamente de haber tenido una relación muy especial con él también en otras vidas, nuestras y suyas, y lo más probable es que nos volvamos a encontrar relativamente pronto, puede que muchísimas veces más. En otros roles, otras aparencias, otras circunstancias…

Esa es la simple razón que tantas veces nos preguntamos cuando tenemos algún conexión fuerte con alguien o algo y no sabemos por qué. Ya estábamos conectados de antes. Precisamente por eso es mucho más inútil y una pérdida de tiempo llorar demasiado o dejarse llevar por las emociones de añoranza. Es más provechoso y útil alegrarse por haberse cruzado una vez más con ese ser tan especial. Como dice el viejo proverbio nativo americano, es mejor vivir por los vivos que morir por los muertos.

Por cierto, Michael tenía sangre nativa americana. Honremos la sabiduría de los antepasados compartiéndola para un futuro mejor. Es el mejor tributo que le podemos dedicar.

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