A veces echando un vistazo a nuestra vida, por el motivo que sea, hay cosas que uno ve como ingredientes importantes para lo que uno es. Nuestras ideologías, intereses, forma de pensar, gustos, opiniones, etc…

En mi caso, hay uno de esos ingredientes que a lo largo de mi vida siempre ha estado ahí: La gente a la que admiro. Personalidades, personajes históricos, gente a la que por alguna razón admiro profundamente… Me parecen importantes porque pienso que en gran medida, cuando uno admira a determinadas personas, te conviertes en algo así como un espejo de muchas facetas, como un prisma que refleja un poquito de cada una de esas virtudes, cualidades… A veces analizo cómo soy, de qué manera se ha formado mi personalidad y cosas así, y veo que soy un poquito de mucha gente. Como somos todos, desde luego, porque nadie aparece en el mundo de la nada así por las buenas y nadie tiene un carácter ni una personalidad “estándar” que no dependa de nada ni nadie… Y siempre me doy cuenta de que hay grandes personas reflejadas en ese espejo facetado que soy. Se podría decir “dime a quién admiras y te diré cómo eres”, no? (Que no significa que uno posea esas cualidades, ojo! No estoy diciendo que yo ni por asomo tenga las mismas virtudes que las personas a las que admiro! Me refiero a que sirven como inspiración y como modelo a seguir).

Pero me horroriza que esto trate sobre mí. Me gustaría con vuestro permiso empezar una serie de posts dedicados a algunas de estas personas e invitaros a charlar sobre ellas, si también os parecen admirables, si alguna vez han significado o significan algo para vosotros, o cualquier cosa que os parezca, como por ejemplo limitaros a leer y quién sabe si empezar a admirar…

En este primer post, una persona que desde hace años simplemente me caía bien y desde hace apenas unos meses me he dado cuenta de es una de esas personas que, si pudiera conocerlas en persona, más que una anécdota interesante, sería un gran honor: Eduard Punset.


En pocas palabras, ¿por qué admiro a Eduard Punset? — Hace poco, Su Santidad el Dalai Lama dijo estar seguro de que la razón básica y fundamental de nuestra existencia, el sentido de la vida, es sencillamente, ser felices. Punset es una de esas personas que aprovechan una enorme cantidad de conocimientos para demostrar que no son los conocimientos lo que importa, sino la felicidad, y todas las cosas interesantísimas que podría estar contando sin parar durante días y días, libros y libros, vidas y vidas, y que hacen que uno se enganche a Redes o a cualquier sitio donde él salga hablando, no son más que pasitos que nos ayudan a acercarnos a algo en lo que él es un auténtico maestro: Ser felices. Y podría encerrarse en una biblioteca o en un estudio o en un laboratorio o en qué se yo dónde, pero ha preferido compartirlo con la gente. Quién sabe si no tanto por simpatía como por pura sabiduría! ¿La sabiduría nos hace ser más simpáticos? Yo creo que sí…

Su vida:

Eduardo Punset Casals (Barcelona, 1936) es abogado, economista y comunicador científico. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Madrid y máster en Ciencias Económicas por la Universidad de Londres. Ha sido redactor económico de la BBC, director económico de la edición para América Latina del semanario The Economist y economista del Fondo Monetario Internacional en los Estados Unidos y en Haití.

Como especialista en temas de impacto de las nuevas tecnologías, ha sido asesor de COTEC, profesor consejero de Marketing Internacional en ESADE, presidente del Instituto Tecnológico Bull, profesor de Innovación y Tecnología del Instituto de Empresa (Madrid), presidente de Enher, subdirector general de Estudios Económicos y Financieros del Banco Hispanoamericano y Coordinador del Plan Estratégico para la Sociedad de la Información en Cataluña.

Tuvo un destacado papel en la transición a la democracia como Secretario General Técnico del Gobierno salido de las primeras elecciones democráticas, y en la apertura de España al exterior como Ministro de Relaciones para las Comunidades Europeas. Participó en la implantación del Estado de las autonomías como Conseller de Finances de la Generalitat, y como Presidente de la delegación del Parlamento Europeo para Polonia, tuteló parte del proceso de transformación económica de los países del Este después de la caída del Muro.

Es autor de diversos libros sobre análisis económico y reflexión social. Actualmente, es profesor de “Ciencia, Tecnología y Sociedad” en la Facultad de Economía del Instituto Químico de Sarrià (Universidad Ramon Llull). También es director y presentador del programa de divulgación científica “REDES” de TVE, presidente de la productora de contenidos audiovisuales científicos smartplanet y autor de varios libros cuyo principal objetivo es la divulgación del conocimiento científico.

Citas de Eduard Punset:

La gente es infeliz porque se niega a cambiar. No quieren, se resisten, desean que todo siga igual. El cáncer me ha servido para confirmar eso que le he dicho sobre la corta distancia de lo inerte, lo vivo y lo inteligente.

Lo que me llama la atención es explicar los motivos de la capacidad casi infinita de la gente para hacerse infeliz. No está claro por qué esta inadecuación de los circuitos cerebrales al entorno.

Nunca he creído que una enfermedad sea la fuente de ilustración y de conocimiento, es más bien la salud y la felicidad lo que permite profundizar en el conocimiento.

Me extrañaría mucho, a pesar de lo que vemos en los periódicos todos los días, que nuestra especie, que ha evolucionado hacia lo pacífico, no siguiera por esa vía.

Yo me río cuando oigo hablar de que estamos en la ‘Sociedad del Conocimiento’. Estamos saliendo de la ‘Sociedad de la Ignorancia’.

Se empieza a ver que cuando se habla de redes no se habla sólo de pescar, sino de las interrelaciones entre las cosas y de la capacidad metafórica de mezclar dominios distintos, que es lo que ha permitido dar a la Humanidad el gran salto adelante.

Asociar amor a felicidad es un error biológico.

Para ser feliz hace falta proponérselo y saber gestionar las emociones.

Antes de empezar a estudiar, deberíamos aprender a ser felices. Eso sí sería una auténtica reforma educativa.

Se ha comprobado que el desamparo del bebé en la cuna es idéntico al del enamorado abandonado. Y tienen las mismas armas: ninguna. El neurólogo Damasio dice que lo mejor es volver a enamorarse. Pero no es fácil. Si en la niñez uno sufrió desapego afectivo, si su curiosidad y autoestima fue escasa en la escuela, ello condicionará su búsqueda del amor al ser adulto

He sido feliz casi toda la vida.

Lo que me preocupa es si hay vida antes de la muerte, no después.

Maestro Punset, muchas gracias.

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