Últimamente me he encontrado con algunos casos en publicidad -renovación de logos, aplicación de campañas, etc- que humilde y personalmente considero desastres de timing. Siempre he creído en el maravilloso poder de la expectación, de lo inesperado, de un buen teaser para que todo el mundo vuelva la mirada y finalmente un bombazo que nadie esperaba y resulta un éxito arrollador. No siempre debe ser así, por supuesto, pero creo que buena parte del éxito de un lanzamiento, de una campaña, de un disco, de una película… reside en un buen timing.

Este no es el caso del cambio de rumbo que ha tomado Pepsi, precisamente por eso: No es un cambio de rumbo, o… tal vez lo sea, pero ¡no sé hacia dónde! No lo tengo nada claro. Solo sé que no entiendo nada y muchos compañeros de gremio tampoco.

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