Es posible que algunos de vosotros hagáis una lluvia de ideas casi todos los días; otros tal vez no tengáis la menor idea de qué es eso. Me gustaría concentrarme en los segundos, dado que en los últimos tiempos se habla mucho sobre eso que llaman crisis económica y que tanto repercute en el mundo de la publicidad y el diseño a grande y pequeña escala. A grandes males, grandes remedios, y muchas veces es en los peores momentos en los que aparecen las campañas más memorables.

A veces los diseñadores y creativos nos quedamos estancados buscando ideas, y eso significa poco más que hincar los codos a los lados del teclado y apoyar la cara en las manos, preguntándonos qué demonios hacer. No nos acordamos de que hay muchas tecnicas que tal vez no sirvan para ser más creativos -que también- pero sí nos ayudan a exprimir esas ideas que no sabemos bien dónde andan.

Vamos a echar un vistazo a una de las técnicas creativas más universales: El brainstorming o lluvia de ideas, una sistema inventado por Alex F. Osborn en los años 40, cuando se dió cuenta de que este sistema ofrecía mejores respuestas creativas en grupo que si el mismo número de personas intentaba pensar ideas por separado. ¿Listo el boli y papel, rotulador y pizarra -recomendado-, o similares? Vamos allá.

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