Hace unas semanas aparecía en FUEL un artículo en el que nos preguntábamos hasta qué punto la gente sabe que los diseñadores estamos ahí y que nos tienen a su disposición.

Hoy me encuentro conociendo el caso del alcalde de una gran ciudad que contrató a su primo para diseñar una importante web municipal. El primo en cuestión, podremos imaginar, será diseñador o algo. Pues no: Tiene una tienda de vestidos de novia, y su hermano es técnico de una empresa colaboradora del ayuntamiento. No se le conoce ninguna experiencia en diseño y se sabe que se ha dado de alta como autónomo únicamente para poder cobrar por este “trabajo”. Lo entrecomillo porque la web en cuestión está hecha con una de esas plantillas prediseñadas que venden por ahí y que tanto se parecen entre sí. Con todos esos degradados en tonos aluminio que estáis pensando, sí.

Lee el resto del artículo en Fuel Your Creativity.

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