Habrá quien diga que es absurdo que se otorguen premios y reconocimientos a los anuncios, ese montón de basura asquerosa que nos interrumpe lo mejor de la película y que solo sirve para levantarnos a ir al baño o a terminar de fregar los platos.

Tal vez quien piense así no se haya fijado bien en algunos anuncios, ni los haya tenido en cuenta, ni se haya molestado en verlos como algo más que una interrupción. Cuando se ven por sí solos, algunos spots -últimamente muchos, de hecho- pueden ser pequeñas grandes obras de arte, que aparte del mucho o trabajo que tengan detrás, hacen que no podamos apartar la mirada, ni aflojar la sonrisa, ni sentir cositas por dentro. (Eso ha sonado la leche de cursi, lo sé, pero quienes sintáis pasión por la publicidad sabéis a qué me refiero).

En realidad, muchas veces lo que nos cautiva no es tanto la capacidad técnica de hacer montajes interesantes como lo verdaderamente grande en publicidad: LA IDEA. La historia, la moraleja, el significado, el mensaje, las emociones, la lagrimilla… Muchas veces ver grandes anuncios es como escuchar grandes canciones. El spot de la agencia alemana DSG Dialog Solutions para el modelo Pen de Olympus es uno de esos casos en los que un gran anuncio y una gran canción van de la mano:

(Via Ateneu Popular)

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