"La conversión de San Pablo", de Miguel Angel.

(Artículo extraído de mi querido Ateneu Popular).

Hoy 25 de enero se celebra el día del patrón de la publicidad, “La conversión de San Pablo”, pero, aparte de saber que es un día en el que las agencias de publicidad cierran sus puertas (el siguiente viernes al día 25 de enero) y dan vacaciones a sus trabajadores (por convenio), ¿que más sabemos del patrón de la publicidad?

San Pablo nació entre el año 5 y el año 10 d.C. en Tarso, bajo el nombre de Saulo. Hijo de hebreos y descendiente de la tribu de Benjamín, fue hasta el año 36 d.C.  perseguidor de cristianos, entre ellos destaca su participación en la ejecución de San Esteban. Pero como decimos, todo eso hasta el año 36 dC en el que camino hacia Damasco, persiguiendo como siempre a cristianos, se vio rodeado por un resplandor desde el cielo que le hizo caer de su caballo para después escuchar una voz que le decía:

– Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
– ¿Quién eres, Señor? (contestó Saulo)
– Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.
– Señor, ¿qué quieres que yo haga?
– Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

Una vez acabado el diálogo, Saulo se levantó, habiendo perdido la vista, entro en Damasco y estuvo allí durante 3 días sin recuperar en ningún momento la visión en sus ojos, es al cabo de estos 3 días cuando un discípulo de Jesús, Ananías, le colocó sus manos sobre la cabeza y le dijo:

– Hermano Saulo: me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías y me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

Evidentemente, Saulo recuperó la vista al instante y  pidió ser bautizado.

A partir de ese momento, empezó a predicar la palabra de Jesús y cambio su nombre por el de Pablo, siendo uno de los apóstoles que predicó la palabra de Dios con mayor eficacia.

Bien, una vez sabida la historia de San Pablo, podemos entender un poco mejor la elección de este como patrón de la publicidad, entendiendo el resplandor del cielo como la inspiración que hace que las ideas publicitarias tengan un buen resultado y resulten brillantes.

Así que, creyentes, ateos y agnósticos, que el resplandor nos ilumine en cada proyecto.

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