Las redes sociales son -en principio- para eso: Establecer contactos o relacionarte con gente que ya conoces de fuera de una forma diferente, más práctica, darle un toque multimedia a tu día a día, etc.

Eso significa que puedes compartir o decir más o menos lo que quieras, pero igual que debemos ser responsables y respetuosos en persona… también hay que serlo en cualquier otro ámbito. Si no, te puede pasar lo que a esta chica en Facebook:

Chica: ¡¡¡DIOS, ODIO MI TRABAJO!!! Mi jefe es un completo salido pervertido que siempre me está mandando mierdas para joderme!!! SALIDO!!!

Jefe: Hola (fulanita), supongo que se te olvidó añadirme aquí (en facebook). Primero: No te hagas ilusiones. Segundo: Has estado trabajando aquí cinco meses y todavía no te has dado cuenta de que soy gay? Sé que no voy por la oficina contoneándome como una reinona, pero no es que sea ningún secreto. Tercero: Esas mierdas que dices son tu empleo, ya sabes, aquello por lo que te pago. Pero dado que te dan por saco hasta las tareas más simples, también influirá cómo te sientas haciéndolas. Y finalmente, también pareces haber olvidado que te quedan dos semanas del periodo de prueba de seis meses. No te preocupes por venir mañana. Te mandaré la carta de despido por correo, y puedes venir cuando quieras a recoger lo que te hayas dejado. Y sí, hablo en serio.

Osea que por compartir, puedes compartir hasta de qué color has meado esta mañana, pero recuerda que hay según qué cosas que -aunque te mueras de ganas- no conviene gritar a los cuatro vientos… y eso también significa aprender qué decir… 😉

Es lo que tiene el 2.0…

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