¿Reconoces una auténtica Helvetica cuando la ves?

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Por alguna razón (o unas cuantas, mejor dicho) a los diseñadores nos encanta la tipografía Helvetica. Helvetica es a la tipografía lo que Billie Jean es a la música, se podría decir.

Pero… ¿realmente sabes distinguirla de la tenebrosa sombra de Arial? En Ironic Sans hay un juego muy interesante a modo de quiz en el que tienes que adivinar cuál de las dos versiones de un logo es la auténtica, con Helvetica.

Yo he cometido tres fallos, lo reconozco. ¡A ver vosotros si las reconocéis todas! Juega aquí.

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Tendencias en logotipos para 2010

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No está nada mal eso de conocer por adelantado lo que se va a hacer para saber a qué atenerse, ¿verdad? Y lo cierto es que cada vez es más frecuente oir la expresión “el futuro es ahora”, así que vamos a echar un vistazo a las últimas tendencias en cuanto a logotipos según LogoLounge.com, que ha recibido más de 35.000 logos durante 18 meses para elaborar este showcase.

Cosas interesantes que destacar echando un vistazo a estos 35.000 casos de estudio:

  • Vemos mucho colorido, mucha intensidad de tonos, y es que como bien comentan, cada vez más vivimos menos en un mundo CMYK y más en un mundo RGB.
  • El texto cobra gran protagonismo en muchos casos. Tanto clientes como creativos están apostando por imágenes directas, claras, potentes, intentando que la tipografía haga que el mensaje sea más directo imposible. De hecho, hay logos que no tienen isotipo.
  • Tiene un éxito arrollador el arcoiris. No hay tanto temor a la limitación de colores -tal vez por aquello de estar moviéndonos del CMYK hacia el RGB- y el espectro de colores es una buena forma de mostrar más opciones, más capacidad, más alcance, más posibilidades de éxito.
  • Ha habido mucha participación por parte de países de la Europa del Este. En esta zona del mundo son más dados a mostrar al cliente una gran variedad de logos muy distintos entre sí. Por supuesto, finalmente se elige solo uno, pero nadie les puede quitar el mérito de todo el proceso creativo de las propuestas, que no dejan de ser distintos enfoques con los que el cliente puede verse más o menos identificado.
  • En Escandinavia siempre han tenido gusto por los logotipos muy sencillos y limpios, pero últimamente parece que algunos están escapando a esta costumbre y se ven más aventureros.

Otras cosas interesantes que se perciben este año:

  • Se respira mucho optimismo, mucha valentía, mucho orgullo por parte de los clientes a la hora de mostrar su identidad.
  • Muchas más formas elaboradas, facetados y animación.
  • Círculos superpuestos y/o concéntricos. Figuras compuestas por círculos que se combinan entre sí.
  • Se han visto formas muy interesantes de mostrar “verdor” (con todo lo que supone) sin usar necesariamente el color verde, recurriendo a paletas frescas y vivas en general.
  • Finalmente se ve un desarrollo muy interesante: Durante muchos años los logos han sido formas atractivas, habitualmente de un único color, unos pocos a lo sumo. Ahora los diseñadores están explorando y desarrollando más estas meras formas, añadiendo texturas, efectos tridimiensionales, como si esas simples formas fuesen algo en blanco que ahora se desarrolla, se llena de más elementos, tantos como la creatividad nos permita imaginar.

Y por supuesto, lo que últimamente he oído y leído tantas veces: Las tendencias son eso, tendencias. No hay que temerlas. Tener en cuenta las tendencias no significa limitarse a hacer lo que todo el mundo haga.

Vamos a echar un vistazo:

Cubistas:

Esporas:

Fantasmas:

Florales:

Superposiciones:

Compuestos:

Pixelados:

Hexaedros:

Partículas:

Peepshow:

Fluctuantes:

Manchas:

Explosiones:

Papel pintado:

Cajas:

Y muchas otras menciones interesantes en el resto del artículo original.

La eterna frustración del diseñador

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Me he permitido copipegar este excelente artículo de María Gómez, directora de arte de Octo, publicado en Baquía (gracias a Ana Parache por compartirlo en Facebook):

Los malos diseños existen, pero ¿es cosa del propio diseñador o del cliente? Siempre he querido hacer un post mostrando algún trabajo pre y post cliente, pero… la ética me frena.

Los hay que todavía no entienden que la imagen es posiblemente la parte más importante de su negocio, y que deberían cuidarla al máximo, porque digan lo que digan, la primera impresión es la que queda. Por eso, parte del trabajo de un diseñador es el de intentarasesorar y ayudar a un cliente para que no tome una mala decisión sobre su imagen gráfica, tanto sea una web como una publicidad o un logo.

Pero muchas veces es el propio cliente el que impone su criterio pasando por alto tus recomendaciones. Entonces es cuando debería de entrar a trabajar la sutileza y la profesionalidad del diseñador, que se intenta hacer valer dentro de ese mundo donde lo tratan como un bicho raro y donde consideran que se dedica a un trabajo que puede hacer cualquiera.

Estos casos de imposición suelen ser los siguientes:

  • Todo más grande: este es el caso de, como bien se dice, ponerlo todo lo más grande posible sin tener en cuenta las prioridades de la información, porque para el cliente todo es importante. La consecuencia de esto es, al contrario de lo que el cliente puede pensar, conseguir que no se vea nada.
  • Horror vacui: consiste en esa tendencia a rellenar con cualquier tipo de información todo espacio vacío existente, esos blancos tan necesarios que contribuyen al equilibrio en la composición del diseño, pero que al cliente le parecen un desperdicio de espacio que intenta rellenar a toda costa.
  • Intrusismo profesional: se produce cuando el cliente hace más caso de las recomendaciones de algún amig@-hij@-compañer@-conocid@ que tiene un ordenador en su casa y que en sus ratos libres hace dibujitos con el Word o se dedica a meterle filtros de Photoshop a todas las fotografías que caen en sus manos. Es en estos casos cuando suele aparecer con un papelito que tiene impreso un dibujo sacado del ClipArt, acompañado de una tipografía ilegible formando un “logo” sin ninguna coherencia y con todos los colores del espectro cromático conocido. Y te dice: “Quiero esto, ¿a que es bonito?”.

Estamos aquí para ayudar porque el éxito de un cliente también es el nuestro. Pero no siempre logramos nuestro objetivo, y entonces sólo nos quedan dos opciones:

  1. Admitir la derrota. Decirle al cliente con la mayor profesionalidad posible que respetas su decisión, aunque tú crees que no es la correcta. Consuélate pensando que tú ya has intentado guiarle y le has asesorado, por lo tanto ya has hecho tu trabajo.
  2. Pero si esa opción es muy difícil de asumir, entonces deja el proyecto y dile al cliente que está tomando una decisión horrible, y que no quieres formar parte de ella. Es una decisión muy noble y así salvarás tu dignidad, aunque también tiene sus consecuencias: tendrás más difícil pagar tus facturas.